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La Escuela de Práctica Jurídica (EPJ)

La Escuela de Práctica Jurídica (EPJ)

La Escuela de Práctica Jurídica (EPJ) del Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona (ICAB) es el lugar en el que el Graduado o Licenciado en Derecho puede alcanzar las habilidades y competencias fundamentales para iniciarse en el ejercicio de la Abogacía.

Los conocimientos que se obtienen en las Facultades de Derecho están orientados a la formación de juristas en general y no pueden ofrecer la formación propia de cada una de las profesiones jurídicas. Por eso la Escuela de Práctica Jurídica, con una experiencia acumulada de 50 años, ofrece la posibilidad de aprender la profesión de abogado poniendo en contacto al alumno con la realidad profesional.

Los profesores -mayoritariamente abogados en ejercicio, así como jueces, magistrados, fiscales, etc.- utilizan y fomentan, como metodología para el aprendizaje de la profesión, el trabajo del alumno en casos prácticos reales, simulaciones de juicios y, además, ofrecen la posibilidad de realizar prácticas externas en Instituciones Públicas y despachos.

Los cursos y la Escuela están homologados por el Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) y por el Il·lustre Consell de Col·legis d’Advocats de Catalunya (CICAC).

UN POCO DE HISTORIA

Desde los primeros tiempos de la creación del Colegio de Abogados, éste siempre tuvo clara la necesidad y objetivo de la formación de sus miembros. En el siglo XIX se pensó que la manera de articularlo sería desde la Biblioteca, como lo demuestra el artículo 14 de los primeros Estatutos Colegiales (1833) donde se decía que se comprarían todos los libros posibles y necesarios para el buen ejercicio, instrucción y actualización de sus abogados.

En los años cincuenta del siglo XX, ya se vio que con los materiales de que disponía la Biblioteca no era suficiente. Así pues, en la Junta del 20 de octubre de 1954, a propuesta de la Comisión de Cultura del Colegio, se aprobó la realización de unos cursos que llevaban por nombre Cursillos de formación profesional y que tenían la duración de un año.

La Corporación no desfalleció en su apuesta por la formación y se empezaron a impartir unos cursos que llevaban el subtítulo de post-graduados, que se inauguraron con una conferencia del decano Pi i Sunyer sobre la formación administrativa (1958). Estos cursos de post-graduados se fueron ampliando con el paso del tiempo, y no sólo eran de Derecho Administrativo, sino también de Derecho Laboral (1959) y de Derecho Civil Catalán (1960).

El primer paso fue que los cursillos, que tenían un notable éxito, ya no dependían de la Comisión de Cultura, sino de la Comisión de Formación Profesional.

El inesperado deceso del decano Roda Ventura, en marzo de 1967, hizo que el Colegio decidiera darle su nombre a la escuela, y para las nuevas matrículas ya fue intitulada Escuela de Práctica Jurídica Roda Ventura.

El ritmo de inscripciones de alumnos en la Escuela era tan considerable que en mayo de 1974 la Junta de Gobierno creyó que tenía que hacer una remodelación/modernización de la misma. A finales de los años 70 la Escuela no se limitaba a hacer los cursos de iniciación o los especializados para colegiados que duraban todo un año y vio la necesidad de hacer seminarios de temas puntuales, pero que fueran de mucha actualidad y de corta duración.

La sucesión de cursos y actividades formativas de corta duración fue una de las grandes apuestas de la Escuela durante los ochenta, poniendo gran atención en los programas de clases -de duración aproximada de un mes o más- que trataban de desarrollar y situar las nuevas leyes de divorcio, de defensa del consumidor, de Derecho Comunitario, sobre el IVA, de urbanismo... la Escuela debía adaptarse a las nuevas leyes.

A inicios de los años 90, ya no existía la dualidad de cursos para estudiantes de Derecho o bien para Licenciados, a partir de entonces sólo se podía acceder a la Escuela cuando se fuera Licenciado en Derecho, reciente o no, colegiado en Barcelona o el resto del Principado; lo que abría un abanico de nuevos posibles alumnos en nuestro centro, y con el aumento de las inscripciones también se vio clara la necesidad de poner tutores para que el acompañamiento de los alumnos fuera más enriquecedor, y a lo largo de la década y hasta nuestros días, el "reclamo" de tutores ha sido constante.

En 1997 la Escuela, como siempre, pretendía adaptarse a los nuevos tiempos, y se tomaron una serie de medidas: se hicieron nuevas prácticas dentro del curso de EPJ en los juzgados y empresas, además de un convenio con la UOC, primer centro virtual del Estado, lo que permitió a nuestros alumnos poder seguir ciertos estudios con conexión on-line.

Actualmente, en la Escuela de Práctica Jurídica del ICAB se imparten seis especialidades del Derecho (Civil, Penal, Laboral, Administrativo, Mercantil y Familia) que permiten al alumno especializarse en dos de ellas.

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